Escucha Subterranea

 

Mitos, leyendas y tradiciones de los pueblos de Oceania

Mitología Maorí (I)

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MITOLOGIA MAORÍ (1ª parte)

 

Los orígenes mitológicos del pueblo Maorí se basan en tres ciclos principales. Comienzan con la creación de Ranginui, el padre cielo y Papatunuku, la madre Tierra. El segundo ciclo de mitos se basa en la vida del semi-diós Maui, que enriqueció la tierra y trajo grandes beneficios para la humanidad. El tercer ciclo se centra en la historia de Tawhaki, una figura heróica y aristocrática.


Estos mitos transcurren en el remoto pasado de una tierra mítica, Hawaiki, situada en algún lugar ignoto del Oceano Pacífico. Los protagonistas de estas historias son los dioses, su progenie y sus descendientes humanos. Están narradas en prosa, transmitidas mediante tradición oral por el clásico método de la recitación ritual de las genealogías.


     Los Maoríes dividían  el mundo en tres estados de existencia:
          - Te Kore (El Vacío) - Un estado potencial, contiene en su vastedad las semillas del Universo.
          - Te Po (La Oscuridad) - Reino celestial y dominio de los dioses. Fuente del maná y el tapu.
          - Te Aomarama (El Mundo de La Luz) - El mundo de la realidad, el lugar de nacimiento de los humanos.
 
     El mito de la creación comienza con la relación de los diferentes nombres que definían el primer estado de existencia. En el principio sólo existía Te Kore, el gran vacío en el espacio. De allí surgieron diferentes sub-estados definidos en los que se iba transformando:
          - Te Kore Whiwhia: El mundo en el que nada podía ser obtenido.
          - Te Kore te Rawea: El vacío en donde nada podía sentirse.
          - Te Kore i Ai: El vacío donde nada se unía.
          - Te Kore te Wiwia: El espacio sin fronteras.

 
     La cantidad de estos nombres descriptivos del estado original variaban de tribu a tribu. Cualquiera que sea el número y calificación de estos distintos sub-estados, implicaban eones de tiempo durante el cual la materia primigenia del universo se iba uniendo para formar el cielo y la tierra.

 

 RANGI y PAPA

 
     Te Po, el Segundo estado de existencia, también tenía diferentes niveles:
          - Te Po Nui: La gran noche
          - Te Po Roa: La larga noche
          - Te Po te Kitea: La noche en la que nada podía verse
          - Te Po Uriuri: La noche oscura
          - Te Po Kerekere: La noche intensa
          - Te Po Tangotango: La noche intensamente oscura

     Los periodos siguieron tras estos primeros sub-estados, definiéndolos como la décima, la centésima y la milésima noche. Durante todos estos periodos, también transcurridos en eones, nació la Tierra.

 

     Te Kore y Te Po indican también el vacío y la oscuridad de la mente. Como no había luz, tampoco existía el conocimiento. La causa para esto fue la auto generación durante Te Kore de la primera pareja primigenia: Ranganui y Papatuanuku (Rangi y Papa). Ellos significaron la primera causa que impidió que la luz entrase al mundo debido a su mutuo abrazo.
De la pareja surgieron sus primeros hijos: Tanemahuta, Tangaroa, Tawhirimatea, Tumatauenga, Haumiatiketike y Rongomatane. Los hijos vivían en un mundo de oscuridad situado entre los cuerpos fuertemente entrelazados de Rangi y Papa. Resolvieron que la única forma de aliviar ese mundo de oscuridad e ignorancia y dejar que la luz se esparciese por el mundo sería separando a sus padres. Así,   Ranginui se convertiría en el padre cielo sobre ellos y Papatuanuku permanecería con ellos como la madre Tierra.

 
La tarea de separarlos fue realizada por Tanemahuta, quien lo consiguió poniendo sus hombros en tierra y elevando sus piés al cielo. Desde ese momento recibió el nombre de Tane-te-toko-o-te-rangi (Tane el sustentador de los cielos).

 

 TANE

 

     La separación del cielo y la Tierra permitió la existencia del Te Aomarama, el Mundo de la Luz. El tercer estado de existencia es el de los seres humanos. Pero este hecho de la separación supuso también el primer punto de confrontación del proceso de creación. Dejar que la luz entrase en el mundo trajo consigo el conocimiento del bien y del mal, toda una analogía con el mito bíblico del árbol del conocimiento y su fruta prohibida. La dualidad en oposición entre bien y mal es uno de los temas centrales subyacentes de la mitología Maorí. Los dioses mostraron sus desacuerdos con respecto a la separación de sus padres, y tuvo lugar una guerra entre ellos.

 

     Tawhirimatea, el dios del viento que era uno de los opositores, devastó los bosques de Tane con grandes huracanes. Después envió grandes olas sobre los dominios de Tangaroa, forzando a los descendientes de esa deidad a buscar refugio. La huida de los hijos de Tangaroa para escaper de la ira de Tawhirimatea, trajo consigo la separación de las especies. Ikatere huyó a las profundidades del oceano y se convirtió en el progenitor de los peces, mientras que Tu-te-wehiwehi marchó tierra adentro para crear a los reptiles. Tawhirimatea no pudo dirigir su ira hacia Rongomatene y Haumiatiketike ya que su madre Papatuanuku los escondió en su pecho. Al no haberse curtido en la Guerra, estos dioses fueron asignados a tareas pasivas. Haumiatiketike se convirtió en la deidad asociada a las raíces comestibles  y otras plantas salvajes. Rongomatane se convirtió en el custodio del kumara y el dios de la agricultura y las artes.

 

     Entonces Tawhirimatea's dirigió su furia contra Tumatauenga, el cual se enfrentó en solitario a su furioso hermano ya que el resto de los dioses estaban huidos o escondidos. Aun así, Tumatauenga no pudo ser vencido, pero se enfadó mucho con sus hermanos por no haberle ayudado. Por esta razón es conocido por los nombres de Tu-ka-riri (Tu el del temperamento violento), Tu-ka-nguhu (Tu el de la ira desatada) y Tu-whakaheke-tangata-ki-te-po (Tu el que condena a los hombres al infierno).  Tu, dios de la guerra y ancestro de los hombres fieros que adoptaron alguno de sus nombres, representa a las características agresivas de la naturaleza guerrera de los seres humanos.

 

     Tumatauenga planificó venganza contra sus hermanos por haberle dejado solo contra Tawhirimatea. Primeramente atacó a los hijos de Tane y fabricó utensilios con ellos; de los árboles y arbustos fabricó lanzas y trampas para atrapar a los pájaros. También fabricó redes y canoas para pescar a los hijos de Tangaroa. Mediante sus acciones utilizando a los hijos de sus hermanos como utensilios y comida, Tumatauenga anuló su “tapu”, convirtiéndolos en “noa”. De esta forma surgió la dicotomía básica en las creencias Maoríes entre lo sagrado y lo profano. La reafirmación de poder sobre sus hermanos fue la motivación que condujo a los seres humanos a su superior posición en el orden natural.

 

     La personificación de los fenómenos naturales en el panteón Maorí es fundamental en su visión holística del mundo. Papatuanuku fué adorada como madre, ya que la sustancia que brotó de su pecho nutrió y alimentó a sus hijos. Los humanos fueron concebidos como parte de la tierra; tangata whenua (gente de la tierra). Esto significaba que no se encontraban por encima de la naturaleza, sino que formaban parte integral de ella. El ser humano debía relacionarse con la naturaleza de forma significativa y respetuosa. Si por ejemplo se necesitaba cortar un árbol para obtener madera, debían realizarse antes rituales en honor a Tane solicitando su permiso. De forma similar, los pescadores debían regresar al mar al primer pez que pescaran en honor a Tangaroa y los primeros frutos recogidos en la cosecha debían ser ofrecidos a Rongo  Se creía que estas ofrendas y ritos asegurarían la abundancia permanente de los regalos de la naturaleza.

 

     En la mitología Maorí existe también el recuerdo de un gran diluvio. El proceso de inundación del mundo sigue un sistema similar a la personificación de otros fenómenos naturales, siéndoles asignados nombres como en las genealogías de Te Kore y Te Po. Primero fué Ua-nui (la gran lluvia), seguida de Ua-roa (la larga lluvia), Ua-whatu (intensas tormentas de granizo) finalizando con Ua-Nganga (lluvia suave) y su numerosa  progenie, como la niebla y el rocío. Estas formas de precipitaciones eran la manifestación del dolor de Ranginui por haber sido separado de Papatuanuku.

 

     Por su parte, el más pequeño de los hermanos, Ruaumoko, el cual seguía siendo un niño, permaneció con su madre como diós de los volcanes para así calentarla y confortarla.

 

(CONTINUARÁ)